Durante la infancia, los pies de los niños experimentan un desarrollo acelerado y complejo. Es fundamental que los padres presten atención a la salud podológica de sus hijos, ya que detectar y corregir a tiempo los problemas en los pies no solo garantiza un crecimiento adecuado, sino que también previene el dolor y las desalineaciones en la edad adulta, que pueden afectar las rodillas, las caderas y la columna vertebral.
A continuación, desde las clínicas podológicas Enrique José García Rubira , repartidas por la provincia de Ourense , te contamos cómo una visita preventiva a una clínica como la nuestra puede marcar una gran diferencia en el futuro bienestar de tu pequeño.
Señales de advertencia que no debes ignorar
Cuando hablamos de problemas de marcha, nos referimos a cambios en la forma en que el pie hace contacto con el suelo. Esté alerta si su hijo se queja de dolor persistente en los pies o las piernas, especialmente al final del día o después de hacer ejercicio. Otros indicadores importantes incluyen:
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Desgaste desigual del calzado. Si el calzado se desgasta mucho solo en la parte interior (pronación excesiva) o solo en la parte exterior (supinación).
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Caídas y tropiezos frecuentes. Una marcha inestable puede ser síntoma de falta de apoyo.
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Caminar “hacia adentro” (introversión) o “hacia afuera” (eversión) de los pies.
Las alteraciones más comunes
Los principales problemas en la marcha en la edad pediátrica suelen ser estructurales:
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Pie plano. Se caracteriza por la ausencia o reducción del arco plantar, lo que hace que casi toda la planta del pie toque el suelo. Si no es flexible o causa dolor, se requiere evaluación.
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Pie de pantorrilla. Ocurre lo contrario: el arco plantar es excesivamente alto, lo que provoca una sobrecarga en la zona del talón y la puntera, afectando así la capacidad de amortiguación del pie.
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Pronación excesiva del pie. El pie se gira demasiado hacia adentro al caminar, lo que puede causar inestabilidad y desalineación en las articulaciones superiores.
La importancia de un calzado adecuado
El calzado juega un papel fundamental en el desarrollo de los pies. Hasta que el niño pueda caminar, lo ideal es dejarlo descalzo o con calcetines antideslizantes para estimular el desarrollo muscular. Una vez que empiece a caminar, el calzado debe ser:
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Flexible Especialmente en la parte delantera, permitiendo el movimiento de los dedos.
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ligero para no cansar la marcha.
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Con refuerzo en el talón (contrapeso rígido). Para garantizar la estabilidad del pie.
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Transpirable y tallaje normal. Nunca aprieta ni suelta.
Pide cita en nuestras clínicas de podología en Ourense
En las clínicas de Enrique José García Rubira, realizaremos un estudio biomecánico de la marcha , donde observaremos la pisada estática y dinámica mediante tecnología avanzada. Este análisis nos permite diagnosticar con precisión el origen del problema y, si es necesario, prescribir tratamientos personalizados, como plantillas ortopédicas a medida.
No esperes a que te duela: la prevención es la mejor herramienta para tener unos pies sanos y fuertes de por vida. ¡Reserva cita en nuestras clínicas de podología en Ourense!